Federico Bal: "Si no trabajo no tengo ingresos, vivo al día y no tengo plata"

Actualidad 08 de septiembre de 2020 Por Cristian Velazquez
El actor cuenta sobre el unipersonal "Late Night Yo" que escribió durante la cuarentena y que se inspiró en los difíciles momentos que atravesó.
FEDERICO BAL

Es hijo de dos grandes figuras del espectáculo argentino como Cármen Barbieri y Santiago Bal. Por eso, su vida siempre estuvo marcada por las marquesinas y los camarines de los teatros. “Nací en esto y creo que me voy a morir en esta profesión. Hoy es lo que más quiero en la vida, es lo que se habló siempre en casa y son las raices que tengo, es lo que me pasa por las venas”, dice Federico Bal, quien el 25 de setiembre, a las 20.00 estrena su primer unipersonal: Late Night Yo, que se transmitirá por streaming. Las entradas están a la venta por Plateanet a 550 pesos argentinos.

En este unipersonal “va a haber monólogos irreverentes, momentos divertidos y también ácidos, porque tengo una visión de la vida y la muerte poco normal”, dice Bal a El País desde su casa en Buenos Aires.

“La gente le tiene miedo a la muerte y al ver a mi viejo luchar tanto, me volví más amigo de la idea de no estar más. Eso está bueno llevarlo a un guion, porque podés hacer chistes y llevarlo a un lugar más importante porque lo además viví. Viví la perdida de mi padre y una enfermedad propia. Me parece que más allá del humor y lo que puedo decir, hay enseñanzas que puedo compartir con la gente”, agrega el actor que debuta con su primer unipersonal.

Este espectáculo, escrito durante la pandemia le permite a este joven actor que también fue ganador del Bailando por un sueño, (junto a Laurita Fernández en 2015) hablar sobre distintos momentos de su vida y carrera, así como contar en primera persona su batalla contra el cáncer. “Estoy todo el tiempo repasando el guion porque es mucha letra para mí que vengo por otro palo y es la primera vez que hago un unipersonal. Estoy incursionando en esto que me da mucha alegría”, dice.

—El fin de semana estuviste en PH, el programa de Andy Kusnetzoff, ¿no tuviste miedo de ir a la televisión con tantos casos de covid-19 entre los famosos?

—Llega un punto en el que tengo que volver a la televisión y volver a trabajar. Me mantengo solo, tengo que tener una entrada de plata y si no me muevo y vendo mi unipersonal no tengo para vivir. La gente piensa que por estar en la tele somos millonarios o tenemos ahorros. Yo si no trabajo no tengo ingresos, vivo al día y no tengo plata. Entonces estoy con la necesidad de volver a trabajar. A Andy lo quiero mucho, tenemos una relación muy linda y era un lugar lindo para volver, hablar de mi unipersonal y estar con amigos.

—Te pasó de todo en este tiempo, ¿cómo lo viviste?

—Fueron momentos difíciles. Al principio no estás preparado para una noticia así. Nadie está preparado para que te digan que tenés cáncer. Siempre trato de llamarlo por su nombre, porque me parece que es el primer paso para sanar. Cambié, fui el mejor paciente que pude e hice las cosas que había que hacer. Y en este proceso me encontré con nuevos Federicos que había dentro de mí. El encierro hace que uno se vea en este espejo para que querramos cambiar algunas actitudes y de ahí surge la idea de hacer este unipersonal.

—Así que estuviste escribiendo a lo largo de tu proceso de recuperación.

—Escribí muchísimo en el proceso y tenía días muy negros y tristes y de golpe me sentaba en la computadora y escribía. No sabía muy bien para qué, podía ser un libro o un show en el día de mañana. Entonces escribí cosas y empecé a reírme de la idea de que una enfermedad está también de la cabeza, también en lo que conlleva, el no estar más, los miedos a no poder superar esa enfermedad y todo lo que pasa por la mente.

—¿En qué cambiaste?

—Tuve cambios de alimentación, cambié la forma de ver la vida y de disfrutar también. Creo que todo fue una sumatoria de cosas que hicieron que hoy esté en pie con este unipersonal que es un lado más ácido, más real y crudo de lo que viví en este tiempo. Lo cuento porque ayuda a transitar la enfermedad que tiene muchos momentos de mierda. Está bueno saber que nos podemos reír de estos momentos, porque la vida es más fácil con humor.

—¿Cómo fue la búsqueda para encontrar esos otros Federicos que viven dentro tuyo?

—Está el negativo, el pesimista que todo lo ve mal, porque uno se ve feo, se ve gordo; también está el medio infantil que se sigue copando con los jueguitos, y el que se ama porque también trabajo de esto, soy artista y siempre buscamos la aprobación. Entonces hay una variedad de personajes que conversaron entre ellos durante el encierro. Me parecía lindo ponerlos, porque todos tenemos muchas personalidades dentro y cada uno aparece en un show ácido y crudo para mostrar estos momentos de mierda. Porque no todos somos hermosos y geniales, hay momentos duros que está bueno enfrentarlos y exponerlos. En mi caso trabajo en el medio y tengo la suerte de crear cosas nuevas y que la gente lo consuma. Me parece divino decir que no todo es color de rosa en la vida.

—¿En qué cambiaste?

—Tuve cambios de alimentación, cambié la forma de ver la vida y de disfrutar también. Creo que todo fue una sumatoria de cosas que hicieron que hoy esté en pie con este unipersonal que es un lado más ácido, más real y crudo de lo que viví en este tiempo. Lo cuento porque ayuda a transitar la enfermedad que tiene muchos momentos de mierda. Está bueno saber que nos podemos reír de estos momentos, porque la vida es más fácil con humor.

—¿Cómo fue la búsqueda para encontrar esos otros Federicos que viven dentro tuyo?

—Está el negativo, el pesimista que todo lo ve mal, porque uno se ve feo, se ve gordo; también está el medio infantil que se sigue copando con los jueguitos, y el que se ama porque también trabajo de esto, soy artista y siempre buscamos la aprobación. Entonces hay una variedad de personajes que conversaron entre ellos durante el encierro. Me parecía lindo ponerlos, porque todos tenemos muchas personalidades dentro y cada uno aparece en un show ácido y crudo para mostrar estos momentos de mierda. Porque no todos somos hermosos y geniales, hay momentos duros que está bueno enfrentarlos y exponerlos. En mi caso trabajo en el medio y tengo la suerte de crear cosas nuevas y que la gente lo consuma. Me parece divino decir que no todo es color de rosa en la vida.

—¿En qué cambiaste?

—Tuve cambios de alimentación, cambié la forma de ver la vida y de disfrutar también. Creo que todo fue una sumatoria de cosas que hicieron que hoy esté en pie con este unipersonal que es un lado más ácido, más real y crudo de lo que viví en este tiempo. Lo cuento porque ayuda a transitar la enfermedad que tiene muchos momentos de mierda. Está bueno saber que nos podemos reír de estos momentos, porque la vida es más fácil con humor.

—¿Cómo fue la búsqueda para encontrar esos otros Federicos que viven dentro tuyo?

—Está el negativo, el pesimista que todo lo ve mal, porque uno se ve feo, se ve gordo; también está el medio infantil que se sigue copando con los jueguitos, y el que se ama porque también trabajo de esto, soy artista y siempre buscamos la aprobación. Entonces hay una variedad de personajes que conversaron entre ellos durante el encierro. Me parecía lindo ponerlos, porque todos tenemos muchas personalidades dentro y cada uno aparece en un show ácido y crudo para mostrar estos momentos de mierda. Porque no todos somos hermosos y geniales, hay momentos duros que está bueno enfrentarlos y exponerlos. En mi caso trabajo en el medio y tengo la suerte de crear cosas nuevas y que la gente lo consuma. Me parece divino decir que no todo es color de rosa en la vida.

—¿En qué cambiaste?

—Tuve cambios de alimentación, cambié la forma de ver la vida y de disfrutar también. Creo que todo fue una sumatoria de cosas que hicieron que hoy esté en pie con este unipersonal que es un lado más ácido, más real y crudo de lo que viví en este tiempo. Lo cuento porque ayuda a transitar la enfermedad que tiene muchos momentos de mierda. Está bueno saber que nos podemos reír de estos momentos, porque la vida es más fácil con humor.

—¿Cómo fue la búsqueda para encontrar esos otros Federicos que viven dentro tuyo?

—Está el negativo, el pesimista que todo lo ve mal, porque uno se ve feo, se ve gordo; también está el medio infantil que se sigue copando con los jueguitos, y el que se ama porque también trabajo de esto, soy artista y siempre buscamos la aprobación. Entonces hay una variedad de personajes que conversaron entre ellos durante el encierro. Me parecía lindo ponerlos, porque todos tenemos muchas personalidades dentro y cada uno aparece en un show ácido y crudo para mostrar estos momentos de mierda. Porque no todos somos hermosos y geniales, hay momentos duros que está bueno enfrentarlos y exponerlos. En mi caso trabajo en el medio y tengo la suerte de crear cosas nuevas y que la gente lo consuma. Me parece divino decir que no todo es color de rosa en la vida.

—¿En qué cambiaste?

—Tuve cambios de alimentación, cambié la forma de ver la vida y de disfrutar también. Creo que todo fue una sumatoria de cosas que hicieron que hoy esté en pie con este unipersonal que es un lado más ácido, más real y crudo de lo que viví en este tiempo. Lo cuento porque ayuda a transitar la enfermedad que tiene muchos momentos de mierda. Está bueno saber que nos podemos reír de estos momentos, porque la vida es más fácil con humor.

—¿Cómo fue la búsqueda para encontrar esos otros Federicos que viven dentro tuyo?

—Está el negativo, el pesimista que todo lo ve mal, porque uno se ve feo, se ve gordo; también está el medio infantil que se sigue copando con los jueguitos, y el que se ama porque también trabajo de esto, soy artista y siempre buscamos la aprobación. Entonces hay una variedad de personajes que conversaron entre ellos durante el encierro. Me parecía lindo ponerlos, porque todos tenemos muchas personalidades dentro y cada uno aparece en un show ácido y crudo para mostrar estos momentos de mierda. Porque no todos somos hermosos y geniales, hay momentos duros que está bueno enfrentarlos y exponerlos. En mi caso trabajo en el medio y tengo la suerte de crear cosas nuevas y que la gente lo consuma. Me parece divino decir que no todo es color de rosa en la vida.

—¿En qué cambiaste?

—Tuve cambios de alimentación, cambié la forma de ver la vida y de disfrutar también. Creo que todo fue una sumatoria de cosas que hicieron que hoy esté en pie con este unipersonal que es un lado más ácido, más real y crudo de lo que viví en este tiempo. Lo cuento porque ayuda a transitar la enfermedad que tiene muchos momentos de mierda. Está bueno saber que nos podemos reír de estos momentos, porque la vida es más fácil con humor.

—¿Cómo fue la búsqueda para encontrar esos otros Federicos que viven dentro tuyo?

—Está el negativo, el pesimista que todo lo ve mal, porque uno se ve feo, se ve gordo; también está el medio infantil que se sigue copando con los jueguitos, y el que se ama porque también trabajo de esto, soy artista y siempre buscamos la aprobación. Entonces hay una variedad de personajes que conversaron entre ellos durante el encierro. Me parecía lindo ponerlos, porque todos tenemos muchas personalidades dentro y cada uno aparece en un show ácido y crudo para mostrar estos momentos de mierda. Porque no todos somos hermosos y geniales, hay momentos duros que está bueno enfrentarlos y exponerlos. En mi caso trabajo en el medio y tengo la suerte de crear cosas nuevas y que la gente lo consuma. Me parece divino decir que no todo es color de rosa en la vida.

—Has tenido una carrera larga y llena de momentos mediáticos. ¿Este tiempo te ayudó para pensar en eso?

—Si, claro. En el unipersonal hablo de cuando llamé a mis exnovias como para pedirles disculpas si me había equivocado en algún momento de la relación. Porque en el camino de sentir que tal vez no estás más, está bueno pedir disculpas si no lo hiciste o sentiste que te equivocaste. El hombre es medio cerrado, yo soy cerrado a la hora de decir las cosas y no me sale, pero esto me hizo abrir los ojos y ser más sincero conmigo.

—¿Entre esas exnovias que llamaste, estuvo Barbie Vélez?

—No, esa es una relación que cerré y la vida sola se encargó de darnos la razón. Ya se cerró y punto a la relación. Fue muy triste todo lo que pasó.

—¿Cómo fue contarle todo tu proceso de salud a tu madre?

—Imaginate que es re duro decirle a tu madre que tenés cáncer y después decirle que se te fue. Una madre no está preparada para eso. Son momentos muy duros y nada te prepara para contarle a tu madre cómo te puede cambiar tu enfermedad. Con mi vieja veníamos de un palo duro, habíamos perdido a mi papá y fue una cosa detrás de la otra. Fue duro, pero ella es una mujer con mucha fuerza, ahora la veo en el Cantando y me encanta cómo lo hace, porque es un momento para ella y ya era hora.

—¿Cómo es Carmen contigo?

—Es muy pendiente de mí y estuvo en la recuperación. En su momento se lo tomó con mucha tristeza, fueron momentos de mucho rezarle a Dios y hoy por suerte es solo un recuerdo.

—También vas a estar en la versión argentina de Masterchef: Celebrity, ¿sos de cocinar?

—Soy de cocinar pero más de comer, pero con el encierro te dan más ganas de meterle mano a la cocina. Estás al pedo y podés hacer alguna cosa. Por suerte tengo una novia que cocina bien y cocino como ella, pero mi vieja y mi abuela fueron grandes cocineras, entonces de pibe las miraba cocinar, y creo que me voy a dar maña.

—Es una manera de demostrar que también podés hacer cosas distintas, aparte de actuar y bailar como ya demostraste.

—Totalmente. Soy muy agradecido con esta profesión que cada año me permite mostrar algo distinto. Me parece que es la clave del éxito, que la gente quiera seguir viéndome, me parece que es por ahí.

 Fuente: Tvshow